miércoles, 6 de agosto de 2008

¿Debemos motivar?

Durante muchos años, los profesores universitarios opinamos que, a diferencia de los profesores del secundario, nosotros no debíamos motivar a los alumnos.
El soporte de esta idea era que el alumno eligió la carrera, nadie lo obligó a concurrir a la facultad, por lo que está de por si motivado.
Actualmente, esto es falso.
El alumno concurre a la facultad para titularse, porque la sociedad, o bien le exige el título para ejercer, o lo premia con mejores salarios, y percibe a los docentes como los obstáculos entre él y el título.
O sea, no tiene ninguna motivación para aprender.
Esto es muy claro en informática, donde las empresas lo primero que hacen cuando incorporan a un profesional es dictarle un curso de capacitación de 6 meses a 1 año de duración sobre las herramientas específicas. Esto devalúa lo aprendido en la facultad.
Entonces la motivación automática no existe.
Debemos motivar, debemos explicar a los alumnos la importancia de los conocimientos que les trasmitimos, y si no podemos hacerlo, no nos quejemos que no nos prestan atención.


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